Huetamo entre apagones y oportunidades.
Fany Almazán
Luciérnaga Noticias
Por: Isahaí Abraham Vázquez Molina.
Las fallas eléctricas en Huetamo se han convertido en un problema cotidiano que afecta tanto a las familias como a los negocios. La Comisión Federal de Electricidad parece ausente en su compromiso de mejorar el servicio: infraestructura obsoleta, transformadores saturados y una subestación que requiere arreglos urgentes para responder a la creciente demanda. El personal disponible es insuficiente para atender las emergencias y dar mantenimiento preventivo, lo que deja a la ciudadanía en la incertidumbre.
Pero también es justo reconocer que parte de la crisis proviene de la propia sociedad. Los famosos “diablitos”, esos enganches ilegales a los cables de la CFE, multiplican los riesgos de incendio, sobrecarga y accidentes. La falta de cuidado en los registros y transformadores refleja una cultura de improvisación que termina por agravar el problema.
El panorama se oscurece aún más cuando observamos la nula visión de los tres niveles de gobierno para diversificar las fuentes de energía. Mientras el mundo avanza hacia alternativas renovables —solar, eólica, biomasa— en Huetamo seguimos atrapados en un modelo centralizado y frágil. La transición energética no es un lujo, es una necesidad impostergable para garantizar el desarrollo de la región.
La luz que falta en nuestras calles y hogares es también metáfora de la falta de claridad en las políticas públicas. Urge un compromiso real: de la CFE para modernizar su infraestructura, de las autoridades para impulsar energías limpias, y de la ciudadanía para abandonar prácticas riesgosas. Solo así podremos encender, de manera sostenible, la esperanza de un Huetamo con energía segura y suficiente.