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ARENA SUELTA | NI VERDADERO, NI BUENO, NI NECESARIO

Fany Almazán

Luciérnaga Noticias

POR TAYDE GONZÁLEZ ARIAS

El ser humano es un sujeto lleno de cualidades y defectos, y en muchas ocasiones ávido de conocimiento, por lo que invierte vida y tiempo en saber lo más que se puede, pero se olvida que hay cosas que son mejor no saber, pues, aunque hay quienes afirman que el conocimiento es poder, alguna información puede ponerle en riesgo. También vale la pena identificar entre lo curioso y lo chismoso.

El teléfono descompuesto no debe de dejar de ser una actividad lúdica y evitar ponerse en marcha en una actividad formal o común, de tal suerte que la comunicación avance y se conozca lo que debe ser y como ser, y no se mal informe o se caiga en malas interpretaciones, como suele ser cuando el mensaje es dicho por distintas personas, según lo entendió cada quien.

La desinformación siempre causa problemas, porque sus consecuencias pueden ser graves o hasta irreparables. Aunque lo ideal es restar importancia y comprobar la información que no nos quede clara o de la que dudemos, vale la pena que no seamos de ninguna manera un medio para llevar y traer rumores o medias verdades, eso nos permitirá ir generan una buena reputación y en algún momento ser una fuente confiable de información.

Las buenas prácticas en la comunicación, no depende de manera preponderante de la preparación académica, sino de la conciencia que cada sujeto podría tener de no querer hacer daño o mal de ninguna manera, volviéndose una condición ética, pero también de las buenas costumbres y la educación que se adquiere desde casa, en la que nos pueden inculcar a decir siempre la verdad y no llevar y traer información que no nos conste.

En algunas ocasiones los chismes reducen la productividad y el estado de bienestar del sujeto, y aunque hay quienes piensan que estas prácticas pertenecen a cierto sector social, y se da en mercados o romerías, lo cierto es que, en todos los niveles, se dan éstas malas prácticas que han terminado con relaciones amorosas, amistades e incluso han puesto en jaque a más de uno.

La verdad juega un papel fundamental en la vida de las personas, para evitar decir mentiras y fomentar aquello que no nos consta. Vale la pena considerar que no se puede confiar en los “lengua suelta”, y que no son aptos de recibir encargos de liderazgos o de confianza, en donde lo que se necesita es objetividad, seriedad y profesionalismo.

Los desacuerdos y las tensiones, son sólo dos de los aspectos más comunes que se desencadenan por la mala comunicación, pues el chisme además de ser una práctica detestable, es también un comportamiento o práctica de la persona que no es profesional, que no sabe comportarse adecuadamente y que no merece que nadie le cuente ningún secreto.

La toxicidad que puede ocasionar una persona chismosa, es tanta, que lo mejor es separarse de ella, despedirla a la primera incidencia comprobada, especialmente si se puede ver que el comportamiento no va ser resuelto, antes de que se sigan desencadenando enemistades y repudio que inhiba el crecimiento o buen ambiente.

La persona que crea y promueve chismes lo único que demuestra es su inseguridad y baja autoestima, mismas que aumentan al perder el respeto y la confianza de los demás, hasta llegar al repudio y la exclusión social, pues esta conducción en la sociedad no tiene cabida, y es por todos lados reprochable y reprobable.

Involucrar la vida personal con la vida profesional, nunca ha sido ni será benéfico, y aunque uno no puede dejar sus problemas afuera de su trabajo, y como ente social va cargado con ellos a doquiera que va, lo que, sí es posible hacer, es poner a un lado lo que en ese momento no abona y seguir con la labor lo más centrados posibles.

Algunas consideraciones que debes tener en cuenta en la vida es que aquél o aquella que te cuenta la vida de los demás sin que le preguntes, tampoco necesitará que le pregunten para contar la tuya, y aunque se dice que tengas cuidado lo que cuentas, porque a la primera que tengan la oportunidad lo contarán, lo cierto es que habla más mal de él el que habla de ti, que tu mismo.

Apliquemos lo que dijo Sócrates a su pupilo cuando muy agitado llegó a su casa, y comenzó a hablar, diciendo – Maestro- Quiero contarte cómo un amigo estuvo hablando de ti con malevolencia. Sócrates lo interrumpió diciendo – Espera- ¡Ya hiciste pasar a través de los tres filtros lo que me vas a decir?, ¿los tres filtros…?, - Sí- replicó Sócrates. El primero es la verdad, - ¿Ya examinaste cuidadosamente si lo que me quieres decir es verdadero en todos sus puntos?, - No…lo oí decir a unos vecinos…”- “Pero por lo menos lo habrás hecho pasar por el segundo filtro, que es la bondad – ¿lo que me quieres decir es por lo menos bueno?, - “no, en realidad no…al contrario…”. - “Ah – interrumpió Sócrates- Entonces vamos al último filtro, ¿Es necesario que me cuentes eso? - ¿Para ser sincero, no, necesario no es”? – “Entonces”- Sonrió el sabio, si no es verdadero, ni bueno, ni necesario…sepultémoslo en el olvido.