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Ruedas sin casco, vidas sin futuro

Fany Almazán

Luciérnaga Noticias

* La epidemia silenciosa de los accidentes en moto en Huetamo y la Tierra Caliente

Por Isahaí Abraham Vázquez Molina · Comunicólogo de Riesgos y Desastres

Hay tragedias que se vuelven cotidianas. Y precisamente por eso dejan de verse. En Huetamo, municipio cabecera de la región de la Tierra Caliente michoacana, es casi imposible caminar por el mercado, la plaza o el libramiento sin cruzarse con una motocicleta cargada con dos, tres o hasta cuatro personas. Muchas veces sin casco. Muchas veces con un niño entre los brazos. Muchas veces conducida por alguien que apenas tiene doce o trece años.
Lo que en apariencia es una escena cotidiana y hasta pintoresca de nuestra vida regional, es en realidad una bomba de tiempo estadística. Y los números ya no mienten.

MICHOACÁN EN ROJO: EL ESTADO QUE MÁS S4NGRA EN MOTO

La Secretaría de Salud de Michoacán (SSM) reportó que en 2024 se atendieron más de 20 mil accidentes viales en todo el estado, siendo los derrapes y caídas en motocicleta las principales emergencias con 5 mil 613 incidentes, colocándose en el primer lugar absoluto por encima de los accidentes en automóvil. Según el Observatorio Estatal de Lesiones y la reunión anual del Consejo Estatal para la Prevención de Accidentes (COEPRA) de junio de 2024, las motocicletas encabezan la lista de vehículos involucrados en accidentes viales con el 28 por ciento del total de siniestros registrados en el año.

El Observatorio Estatal de Lesiones reportó que solo en 2022 se acumularon mil 569 accidentes por motocicleta en Michoacán, con junio y julio como meses de mayor incidencia. Y para dimensionar la magnitud del problema: Michoacán cerró 2024 con 295 muertes por accidentes viales, figurando entre las entidades con los índices más alarmantes del país junto a Jalisco, Nuevo León y el Estado de México.

Según la Secretaría de Desarrollo Urbano y Movilidad (SEDUM), en los últimos diez años el número de motocicletas circulando en Michoacán creció un 80 por ciento. El problema no es la moto: es la ausencia total de cultura vial que acompaña a ese crecimiento.

Los factores identificados por las autoridades estatales son conocidos y recurrentes: conductores sin licencia, menores de edad al volante, familias completas transportadas en una sola unidad, exceso de velocidad y la ausencia de casco certificado. Una combinación que, en palabras del Instituto Nacional de Salud Pública, resulta literalmente explosiva para los usuarios más vulnerables de la vía.

HUETAMO: EL PERFIL MÁS JOVEN DEL ESTADO

Dentro del panorama estatal, Huetamo ocupa un lugar que debería hacernos detener y reflexionar con urgencia. De acuerdo con datos del Programa de Prevención de Accidentes y Seguridad Vial de la SSM, Huetamo fue identificado como el municipio con mayor número de accidentes en motocicleta en adolescentes de 12 a 14 años en el estado de Michoacán. No en un municipio de la zona metropolitana. No en una ciudad con medio millón de habitantes. Aquí, en nuestra Tierra Caliente.
Este es el perfil de víctima más joven registrado en todo Michoacán en este rubro. Hablamos de niños y niñas que apenas cursan la secundaria, que circulan en vías peligrosas sin ninguna protección, muchas veces con el permiso tácito o la omisión de sus propias familias.
Los hechos registrados en la región hablan por sí solos. En enero de 2026, un accidente de moto en el libramiento Batallón de Huetamo dejó tres lesionados, entre ellos un menor de edad, tras un choque con un taxi. En diciembre de 2023, dos mujeres resultaron heridas en un derrape sobre la carretera Huetamo-Churumuco en el tramo conocido como Las Bardas de Piedra, sin que los reportes indicaran el uso de casco. En abril de 2026, sobre esa misma carretera, un accidente vehicular entre la comunidad de Santiago Conguripo cobró la vida de una mujer y dejó cinco lesionados más, incluyendo un menor. Son solo los casos documentados en medios. Los que no llegan a titulares son más.

LO QUE MOROLEÓN Y URIANGATO NOS ENSEÑARON

A dos estados de distancia, en Guanajuato, los municipios de Moroleón y Uriangato enfrentaron un problema estructuralmente idéntico al de Huetamo: una densidad de motocicletas que llegó a superar al número de automóviles en circulación, accidentes cotidianos, resistencia cultural al casco y ausencia histórica de aplicación del reglamento vigente.
Uriangato tomó una decisión simple y contundente en octubre de 2024: el presidente municipal Juan Carlos Martínez Calderón anunció un periodo de tolerancia de 15 días para que los motociclistas se regularizaran, y transcurrido ese tiempo comenzaron los operativos permanentes de verificación. Uso de casco, placas y luces: las reglas ya existían en el reglamento, solo había que aplicarlas. El mensaje institucional fue directo: "No estamos inventando reglas, solamente es hacer lo que la ley indica y no se hizo durante todos esos años para atrás."
Moroleón apostó por la vía legislativa y participativa: fue sede de dos foros de consulta del Congreso del Estado de Guanajuato sobre el fortalecimiento de la Ley de Movilidad en materia de motocicletas. En diciembre de 2025, el Congreso de Guanajuato aprobó una reforma de alcance estatal que estableció el uso obligatorio de cascos certificados bajo norma NOM-206 o estándares internacionales, elementos reflejantes en la indumentaria, aditamentos luminosos, y una medida innovadora: una calcomanía con el número de placa adherida en la parte posterior del casco, expedida por la autoridad fiscal al momento del registro del vehículo.
El camino que tomaron estos municipios guanajuatenses no requirió presupuesto extraordinario ni nueva legislación de cero. Requirió voluntad política, comunicación sostenida y coordinación interinstitucional. Exactamente lo que Huetamo y la Tierra Caliente necesitan hoy.

LO QUE MICHOACÁN NECESITA: UNA RESPUESTA DE TODOS LOS SECTORES

El problema de las motocicletas en Huetamo no puede ser resuelto únicamente desde la Dirección de Tránsito municipal. Requiere una arquitectura de respuesta que involucre a todos los sectores de la vida comunitaria, articulados bajo una estrategia de comunicación social verdadera, coordinada por expertos y respaldada por la sociedad civil organizada.
Sector Salud: la SSM y el IMSS tienen datos, personal prehospitalario y presencia comunitaria. Deben ser los primeros en comunicar el costo humano y económico de los accidentes: fracturas múltiples, traumatismos craneoencefálicos, lesiones medulares y discapacidades permanentes que destrozan familias enteras y saturan un sistema de salud ya de por sí frágil en la región.
Movilidad y tránsito: el Municipio de Huetamo ya cuenta con un Reglamento de Tránsito y Vialidad. La norma existe. Lo que falta es aplicación sostenida, operativos en horario escolar, en el mercado, en el libramiento, y un padrón local de motocicletas que permita identificar vehículos sin placa y conductores sin licencia.
Iglesia y comunidad: en una región de fuerte identidad católica como la Tierra Caliente, las comunidades parroquiales tienen un rol insustituible en la formación de conciencia. La vida humana como valor sagrado es un principio que trasciende el reglamento de tránsito. Hablar del cuidado de la vida desde la familia, desde la homilía, desde los grupos juveniles y la catequesis, no es moralizar: es ejercer la Doctrina Social de la Iglesia aplicada al territorio.
Familias: el permiso silencioso de los padres que dejan a sus hijos de 12 años subirse a una moto sin casco es una forma de negligencia que tiene consecuencias irreversibles. Ninguna urgencia cotidiana justifica poner en riesgo la vida de un menor. La corresponsabilidad familiar es parte esencial de cualquier estrategia efectiva.
Escuelas secundarias y preparatorias: los talleres de educación vial con enfoque en consecuencias reales —no abstractas— deben integrarse al currículo. Mostrar las secuelas de un accidente sin casco es más persuasivo que cualquier cartel.
Comerciantes de motos: quienes venden motocicletas en el municipio deben convertirse en aliados, no en parte del problema. Entregar información básica de seguridad en el punto de venta, y comprometerse a no facilitar la venta a menores de edad sin documentación, es un acto de responsabilidad social que el comercio local puede asumir voluntariamente o de manera normada.

UNA LLAMADA A LA LEGISLACIÓN ESTATAL

Lo que ocurre en Huetamo no es un problema local aislado. Es el espejo de lo que sucede en decenas de municipios michoacanos sin la capacidad institucional ni mediática para visibilizarlo. Por eso, la solución también debe tener escala estatal.
Michoacán necesita con urgencia fortalecer su Ley de Movilidad y Seguridad Vial en materia de motocicletas, estableciendo con claridad: la obligatoriedad del casco certificado bajo NOM-206-SCFI/SSA2-2018 para conductor y pasajero; la prohibición expresa del traslado de bebés y menores de edad en condiciones de riesgo; la regulación del número máximo de tripulantes; los estándares mínimos de aditamentos de seguridad como reflejantes y luces; y sanciones efectivas que incluyan la retención del vehículo por reincidencia.
Esta legislación debe construirse de manera participativa, con foros en los municipios de mayor incidencia —entre ellos Huetamo— y con la voz de los actores que ya conocen el problema desde adentro: personal de salud, tránsito, protección civil, educadores, líderes comunitarios y familias afectadas.
DATOS CLAVE: EL PANORAMA EN CIFRAS
Los números son contundentes y no admiten interpretación ambigua. En 2024, la Secretaría de Salud de Michoacán atendió más de 20 mil accidentes viales en todo el estado, de los cuales 5 mil 613 correspondieron a incidentes en motocicleta, posicionándose como la primera causa de emergencia vial por encima de los automóviles. Esto representa el 28 por ciento del total de siniestros registrados ese año, según datos del Consejo Estatal para la Prevención de Accidentes (COEPRA) presentados en junio de 2024.
Si se retrocede al 2022, el Observatorio Estatal de Lesiones de Michoacán contabilizó mil 569 accidentes en motocicleta, con junio y julio como los meses de mayor concentración de siniestros. Para el cierre de 2024, el estado acumuló 295 muertes por accidentes viales, ubicándose entre las entidades con los índices más críticos del país junto a Jalisco, Nuevo León y el Estado de México.
El crecimiento del problema tiene también una dimensión estructural: según la Secretaría de Desarrollo Urbano y Movilidad (SEDUM), en los últimos diez años el parque de motocicletas en Michoacán creció un 80 por ciento. Más motos, sin más cultura vial, sin más capacitación y sin más infraestructura adaptada, es una ecuación que solo produce más víctimas.
En el plano nacional, el Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) y el INEGI estiman que los accidentes en motocicleta generan aproximadamente 4 mil muertes al año en México, además de decenas de miles de lesionados con secuelas permanentes. El costo económico de estas lesiones para el sistema de salud pública supera los 15 mil millones de pesos anuales, una cifra que ningún municipio ni estado puede ignorar.

El dato más grave para Huetamo: la Secretaría de Salud de Michoacán identificó a este municipio de la Tierra Caliente como el de mayor número de accidentes en motocicleta en el grupo de adolescentes de 12 a 14 años en todo el estado. Es decir, Huetamo tiene el perfil de víctima más joven registrado en Michoacán dentro de este rubro. No es un dato menor: es una alarma que exige respuesta inmediata de todos los sectores de la vida comunitaria.

CONCLUSIÓN: VOLUNTAD POLÍTICA, NO SOLO BUENAS INTENCIONES

La reducción de accidentes en motocicleta en Huetamo y la Tierra Caliente es posible. No es una utopía. Moroleón y Uriangato lo demostraron con herramientas que ya existen: reglamentos vigentes, voluntad del presidente municipal, comunicación clara y coordinación intersectorial.
Lo que se necesita no es esperar a que llegue una reforma legislativa perfecta desde Morelia. Lo que se necesita es que el Ayuntamiento de Huetamo declare hoy que las reglas de tránsito se van a cumplir. Que la Secretaría de Salud regional lleve sus datos a las escuelas. Que las parroquias incluyan el tema de la seguridad vial en su agenda de pastoral social. Que los padres de familia entiendan que el casco no es un accesorio: es la diferencia entre un hijo que regresa a casa y uno que no regresa.
Somos gente que cuida, protege y ayuda a la gente. Y cuidar a la gente también significa decirle la verdad sobre los riesgos que enfrenta todos los días en las calles de su propio municipio.

Isahaí Abraham Vázquez Molina
Comunicólogo especializado en Riesgos y Desastres. 
Colaborador · Luciérnaga Noticias

Fuentes consultadas:
Secretaría de Salud de Michoacán (SSM). Más de 20 mil accidentes viales atendidos en 2024. Enero 2025.
SSM / Observatorio Estatal de Lesiones. Choques en motocicleta, segunda causa de accidente en Michoacán. 2022.
SSM / COEPRA. Motos, involucradas en el 28% de accidentes viales. Junio 2024.
SEDUM / Quadratín Michoacán. Aumenta el uso de motocicletas y los accidentes viales en Michoacán. Junio 2026.
Periódico Correo. Ponen orden a motos en Uriangato: dan fecha límite para que lleven casco y placas. Octubre 2024.
Congreso del Estado de Guanajuato. Congreso avala medidas para mejorar la movilidad y seguridad de usuarios de motocicletas. Diciembre 2025.
Informa Oriente / Siglo Veinte. Casos de accidentes en moto en Huetamo, 2023-2026.
Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) / INEGI. Estadísticas nacionales de siniestralidad en motocicleta.